"Bondadosísimo Dador de Gracias, Espíritu Santo consuelo verdadero de mi corazón, te adoro con profunda humildad como a mi Dios y supremo Señor.
Te adoro y bendigo como al único Auxiliador en toda indigencia y como liberalísimo dispensador de todo bien, gracia y alegría celestial.
Dios Espíritu Santo, amor suave del Padre y del Hijo, para ser todo tuyo/a te entrego desde ahora y para siempre, mi corazón, mis energías y facultades, mis pensamientos, aspiraciones, palabras y obras; mis penas y gozos, mi vida y mi muerte.
Te entrego también a todos aquellos que me son más queridos, y cuanto soy y cuanto tengo a fin de que solo TU dispongas ello y con TU AMOR reines sobre mí en el tiempo y en la eternidad". Amén.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

le felicito reverendo me parece que al fin dios toca el corazon de todos por un cambio en nuestras vidas y quien como ud con esa fe para aliviar nuestros dolores internos y externos
ResponderEliminar